Somos bombas de hidrógeno
La ley de la conservación de la energía nos dicta que toda la energía que se deposita en un sistema debe salir de alguna forma, es decir, esta energía no se puede destruir. En nuestros cuerpos depositamos una gran cantidad de energía, la cual queda almacenada con una cantidad de 7x10^18 Jules, la cual, si se liberara en un instante, tendría el poder de 30 bombas de hidrógeno